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martes, noviembre 21, 2006

Los misterios del Prozac

Prozac es un fortalecedor de la serotonina, un neurotransmisor cerebral. La serotonina fue descubierta en 1933, en el lugar menos pensado: en el intestino humano, razón por la cual se le llamó “enteramina”; de “entero”, intestino, y “amina”, una especie de proteína. En 1947 esta sustancia fue también encontrada en las plaquetas de la sangre, y entonces se ganó su nombre actual, “serotonina” (de “sero”, suero sanguíneo). Poco tiempo después la serotonina fue reportada en el cerebro humano, donde se le reconoció como “neurotransmisor” (las sustancias químicas que hacen posible la comunicación entre las neuronas, es decir, entre las células cerebrales). Pero la función de la serotonina permaneció desconocida hasta que en 1950 un grupo de investigadores comenzó a observar que los pacientes que eran tratados con dos nuevos fármacos para el tratamiento de la tuberculosis, mejoraban notablemente su estado de ánimo. Estos efectos apresuraron a los científicos a estudiar cómo era que esos fármacos afectaban los mensajeros químicos del cerebro, particularmente la serotonina. A partir de ahí se concluyó que la serotonina era un neurotransmisor estrechamente vinculado al estado de ánimo, y por lo tanto a la depresión. Las implicaciones clínicas de este descubrimiento no pasaron inadvertidas para las grandes compañías farmacéuticas, así que en 1975 los investigadores de Laboratorios Eli Lilly reportaron que habían sintetizado una sustancia que promovía la producción de serotonina en el lugar exacto del cerebro donde se requería para eliminar la depresión. La nueva sustancia fue identificada como “110140”. Once años más tarde, la “110140” recibió el nombre de Prozac, se llevó al mercado y se convirtió en uno de los más exitosos fármacos jamás creados en el ámbito de la Medicina (en 1999 representó el 26 por ciento de los ingresos de Eli Lilly, una de las más grandes compañías farmacéuticas del mundo).
Cuando salió al mercado, en 1986, el Prozac (fluoxetina) se recomendaba solamente para tratar la depresión mayor, el trastorno obsesivo-compulsivo y la bulimia nerviosa. Desde entonces se le han sumado otros usos.
El Prozac es considerado un hito en la psicofarmacología moderna, de hecho, se trata de la primera molécula antidepresiva con un buen perfil de seguridad y con efectos colaterales tolerables, lo que permitió que alcanzara una popularidad sin precedentes (no obstante el surgimiento de otros antidepresivos, el Prozac sigue siendo uno de los más vendidos).
Los liberadores de la serotonina, como el Prozac, trabajan a base de interferir en el metabolismo del cerebro. La serotonina viaja de una neurona a otra al cruzar una brecha conocida como “sinapsis”. En condiciones normales, una vez que una neurona receptora es activada por la serotonina, este químico es reabsorbido por el cerebro. Pero el Prozac interfiere con esa reabsorción, permitiendo que la serotonina permanezca más tiempo en la “sinapsis”, y como consecuencia de ello la gente se siente más feliz. Por dos razones: 1. Porque el Prozac provoca que la serotonina permanezca más tiempo de lo normal en las conexiones cerebrales. Y 2. Porque las personas deprimidas tienen niveles más bajos de serotonina que la población en general.
Investigaciones realizadas con monos adultos han permitido descubrir que el cerebro produce todo el tiempo nuevas neuronas, un proceso conocido como “neurogénesis”. Este descubrimiento le ha dado soporte a la idea de que la generación de nuevas neuronas está estrechamente vinculada al hipocampo —la región del cerebro asociada con el aprendizaje, la memoria y las emociones. Pero, ¿cuál es el impacto del Prozac en la neurogénesis? ¿Puede contribuir esta sustancia a la formación de nuevas células cerebrales? Los investigadores ya intentaron responder a estas preguntas, mediante un experimento muy sencillo: inyectaron Prozac a ratas de laboratorio, y los resultados fueron impresionantes. Las ratas elaboraron 70 por ciento más de neuronas que las que no recibieron el fármaco. Este resultado es extraordinario. ¿Quiere esto decir, que el Prozac borra la depresión debido a que mantiene ocupado el cerebro en crear más neuronas? Dicho en otras palabras, ¿existe algún vínculo entre la depresión y la neurogénesis?LA RESPUESTA ES "SI". Aparentemente una persona se deprime porque el cerebro deja de fabricar neuronas; y cuando la neurogénesis las restablece, la depresión desaparece. ¿NO LE PARECE GENIAL? Así es el Prozac, simplemente una maravilla de la Medicina moderna. De hecho el Prozac ha realizado dos grandes contribuciones a las ciencias médicas: 1. Le ha permitido a los neurólogos entender cómo funciona la química de la depresión. Y 2. Se ha convertido en una gran ayuda para las personas deprimidas.
Creado para tratar los problemas de la depresión, el Prozac ha derivado hacia otras muchas curas. Por ejemplo, se dice que es muy efectivo para tratar la eyaculación precoz (después de ser tomado por varias semanas). Pero ahora se le ha agregado un nuevo alivio: la cura del llamado “síndrome premenstrual”, un problema que afecta a millones de mujeres. Para aquellas con este síndrome, la tensión y la irritabilidad resultan tan fatigantes que llegan a interferir con la familia y el trabajo. Y muchos de los remedios ofrecidos por los médicos —dietas, ejercicios, hormonas— han fracasado en resolver el problema. Ahora, un estudio canadiense ha confirmado lo que los investigadores habían insinuado durante años: que el Prozac puede reducir los síntomas de las mujeres que sufren los casos más severos de síndrome premenstrual. En un experimento, las damas que tomaron Prozac mostraron seis veces más mejoría de sus síntomas, que aquellas que tomaron un placebo (una sustancia sin valor terapéutico). Todavía no está claro por qué el Prozac y otros depresivos funcionan para anular los síntomas premenstruales. Los resultados del estudio canadiense permitieron establecer la dosis apropiada de Prozac para lograr alivio sin los efectos colaterales del medicamento: 20 miligramos al día. Se desconoce si el Prozac recibirá la aprobación de las autoridades de Salud para ser recetado como remedio para el tratamiento del síndrome premenstrual, pero en Canadá y Estados Unidos un creciente número de médicos ya lo están recetando con este propósito. Los resultados del estudio canadiense han confirmado el amplio espectro del Prozac para tratar los síntomas más inesperados.
El fármaco tiene un problema —no hay felicidad completa. Los médicos que han recomendado el Prozac a sus pacientes, han criticado la decisión de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos, de permitirle a Eli Lilly “no incluir una advertencia de que este fármaco puede inducir o empeorar las tendencias suicidas”. Según los entendidos, hasta un 3.5 por ciento de los pacientes deprimidos que toman Prozac parecen experimentar esos efectos. Un psiquiatra dice al respecto: “El problema es la ‘fantasía farmacológica’; es decir, la creencia de la gente de que usar fármacos puede resolver cualquier problema de salud, incluyendo los problemas mentales, sin tomar en cuenta que toda sustancia química guarda tras de sí un peligro potencial”. “En mi opinión”, continúa diciendo este señor, “antes de recetarle Prozac a un paciente con depresión, el médico debería intentar primero con terapias de conversación y con ejercicios aeróbicos, como el trote y la caminata vigorosa, por una razón muy simple: los ejercicios, al igual que el Prozac, combaten la depresión ligera, debido a que la actividad física vigorosa también estimula la producción de serotonina y la formación de nuevas neuronas. “Sin embargo, debo decir”, acepta el psiquiatra, “que los realzantes de la serotonina, como el Prozac, nos han permitido aprender mucho sobre la extraordinaria plasticidad del cerebro, y sobre la compleja interconexión de la neuroquímica con las emociones del ser humano. “De hecho, la Era del Prozac nos ha permitido comprender que la depresión es una aberración bioquímica cerebral que puede ser corregida con la sustancia química apropiada, y en este sentido el Prozac ha demostrado ser la más acertada", dice.

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